El verdadero iniciado comprende que la Sabiduría no nace del ego, sino del silencio.
Nikola Tesla intuía que la mente humana no era únicamente un generador de ideas, sino un instrumento capaz de sintonizar con un Orden superior. No hablaba de magia, sino de la profunda armonía que subyace en el universo.
La Masonería enseña el mismo misterio mediante otros símbolos.
La Piedra Bruta no adquiere la Luz porque la fabrique, sino porque elimina aquello que le impide reflejarla. Cada golpe del mazo aparta una capa de ruido, de orgullo y de ignorancia, hasta que el Aprendiz comienza a escuchar la voz del Gran Arquitecto del Universo en el santuario de su propia conciencia.
Quien busca únicamente conocimientos acumula libros.
Quien busca la Verdad se transforma.
Las grandes revelaciones no suelen llegar en el estruendo del mundo, sino en el instante en que la mente calla, el corazón se aquieta y el espíritu entra en resonancia con la Armonía Universal.
Entonces comprendemos que la Luz nunca estuvo lejos.
Siempre estuvo esperando a que fuéramos capaces de recibirla.
Que cada Hermano y cada Buscador afine su templo interior, porque la verdadera iniciación no consiste en aprender más, sino en recordar aquello que el alma siempre supo.
Fonte: Facebook_Logia Millennium 122

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